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Palacio de Los Licores

Mejor tienda de vinos, cavas, cervezas y licores en Salamanca

Recomendado en Salir.com - MAY 2013

 
 
 
  Palacio de los Licores
  >  Catas de Vino
 
 
La cata de un vino es ante todo una exigencia a los sentidos. No una que lleve a estrés o a la saturación sino una que estimula la concentración y llama la atención sobre los detalles, incluso los más tenues. pero no se crea que por referir finezas poco comunes es una tarea reservada para expertos profesionales pues también los bebedores comunes pueden hacer juicios bastante certeros cuando prestan la suficiente atención. Eso sí, un talento natural es imprescindible.

No hay que olvidar que un vino fino es individualizante e irrepetible al punto que no hay una botella igual a otra. Además, las variables que influyen tanto en los órganos sensoriales como en la composición del vino son tantas que la apreciación puede cambiar considerablemente según las circunstancias.

La cata parte con la vista. Este sentido informa del estado de limpidez y del color de un vino, así como de su intensidad y matiz. Parte con un "examen del disco", que se refiere a la parte superior del vino en la copa, formado por el menisco del líquido. Luego se estudia la limpidez, es decir el carácter que contribuye a la presentación de los vinos. Puede ser turbio, opaco, límpido o brillante. La tonalidad exige establecer algunas diferencias en lo referente a la intensidad y al color, pues la primera se refiere a la fuerza con que está presente el segundo. Así puede haber un vino blanco, amarillo fuerte o tinto rubí pálido. También se examinan las piernas o lágrimas, esas columnas que deja el vino al escurrir por las paredes de la copa y a las que se atribuye valor indicativo de la riqueza en glicerol, azúcar o alcohol.

Luego la fase olfativa se desarrolla en tres fases. La primera sin mover el vino, en la que el catador expira el aire de los pulmones y luego aspira el aire de la copa con fuerza. La segunda es la que se hace haciendo girar la copa, y la tercera se efectúa después de agitar el vino bruscamente a la derecha e izquierda, de forma que el líquido se divide por el movimiento.

Finalmente, en la fase gustativa pueden percibirse en forma sucesiva varios sabores y aromas mediante el estímulo más directo del bulbo olfativo. Durante los primeros dos segundos, más o menos, se obtiene una primera impresión en la que se hacen notar los dulces, por lo que casi siempre es agradable. Posteriormente, en la evolución, se perciben otros sabores y sustancias olfativas por vía retronasal. Aún después, es posible obtener conclusiones a partir del gusto final, un período que informa al catador acerca de la persistencia del vino.

Fuente: vinoschilenos.cl

 
Autor artículo E-mail Fecha
Carlos info@palaciolicores.com 2002-05-26 17:43:11
 
EMPRESA
Palaciolicores.com
     

 
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