La elección del cava es ante todo una decisión personal.
Escoger un Brut, un Seco o un Semi Seco dependerá en buena parte de nuestras preferencias. En cualquier caso, este libro nos puede servir como guía para conocer los cavas que podemos escoger. Cavas distintos, cada uno con unas peculiaridades y unas características que hacen que se diferencien unos de otros, ya sea por su aroma, su paladar o su complejidad. Cavas que acompañan aquellos momentos que deseamos disfrutar plenamente.
Porque un buen cava no está hecho sólo para beberlo. Sino para saborearlo. Y disfrutarlo.
Un Cava para cada momento Ya sea en el aperitivo, la comida, a media tarde o por la noche, el cava es siempre un excelente acompañamiento. Su presencia en la mesa consigue que cualquier acontecimiento se convierta en especial. A continuación, le proponemos a título de ejemplo algunas sugerencias para obtener una excelente alianza entre el cava y los diferentes platos a degustar en una buena comida.
Un brut joven es ideal para un aperitivo, cócteles, entrantes suaves, pescados y mariscos. Un brut Nature, con caviar, mariscos y pescado azul. El brut reserva, para carnes rojas, caza o guisos. Los cavas secos, para carnes blancas y guisos suaves. Y finalmente, los semisecos, con postres y dulces.
Elegir la copa Para disfrutar de un cava debemos ser cuidadosos en la elección de la copa.
Es importante que el servicio del cava se realice en un tipo de copa distinta a las que usamos para el vino. No se trata de una razón puramente estética. Pero, ¿qué tipo de copa es la ideal?
La clásica copa abierta y plana no es recomendable, ya que una buena copa de cava es aquella que permite disfrutar los aromas y revelar toda la belleza de las burbujas. Por este motivo, la elección idónea es la copa de tulipa, con cuerpo alto y boca estrecha, así como la tradicional copa aflautada. El material debe ser de cristal transparente para favorecer el desprendimiento de las burbujas y apreciar con claridad todo su color.
Enfriar el Cava Sin duda, enfriar bien el cava es parte fundamental para conseguir un resultado óptimo en su degustación.
Es recomendable enfriar el cava durante unas horas en el frigorífico antes de servirlo. También existe otra forma de enfriarlo, igual de efectiva que la anterior: coloque el cava en una cubitera con cuatro dedos de agua, dos de hielo y un buen puñado de sal gruesa por encima del hielo. Comprobará que el hielo se disuelve y el cava empieza a bajar de temperatura. En ese instante, el cava está listo para ofrecer al paladar su frecura y su vivacidaaad sin igual.
Conservar el Cava Son muchos los que cuando degustan un cava hablan de concederle al paladar un pequeño tesoro. Como tal, debemos ser cuidadosos con su conservación.
Es aconsejable que las botellas de cava siempre permanezcan en un lugar fresco, oscuro, tranquilo, alejado de olores intensos y con pocas variaciones de temperatura. De esta manera, conseguiremos que el cava conserve intacta toda su perfección.
En ocasiones escuchará usted que, una vez abierto el cava, hay sistemas ideados para su conservación. Estos métodos populares, en realidad, no son aconsejables dada su nula utilidad. Por ejemplo, la creencia de colocar en el cuello de la botella una cuchara no funciona bajo ningún concepto. La mejor manera para disfrutar del cava, es servirlo, beberlo sin dejar que se enfríe y a continuación, repetir el llenado de la copa.
Servir el Cava La copa de cava no debe llenarse excesivamente, ya que no es recomendable que el cava se entibie durante su degustación.
El cava se sirve siempre frio, siendo su temperatura ideal de consumo entre 5 y 8ºC.
Para su degustación es recomendable, una vez en la mesa, utilizar una cubierta con agua y hielo durante todo el servicio. Podemos utilizar tenacillas especiales para sacar el corcho, pero abrir la botella sujetándola con la mano en un ángulo de 45º nunca falla. Este sistema evita taponazos innecesarios y permite servir de forma elegante.
Beber un Cava Un cava no se saborea sólo con el paladar, entran también aquí otros sentidos que son igual de importantes en su degustación.
Beber un cava, degustarlo en toda su plenitud se consigue con la vista, el olfato y por supuesto, el gusto. Siempre en este orden que es el establecido por los expertos catadores de cava. Con la vista examinamos el color, la transparencia, el brillo y sus matices cromáticos. Además de la constante formación de burbujas. Con el olfato, analizamos los aromas identificando olores florales, frutales, tostados... y valoramos su limpieza, complejidad e intensidad. Finalmente, con el gusto identificamos, entre otras cosas, el cuerpo, el equilibrio y la persistencia de los aromas en la boca.